Hola compañeros, quiero compartirles un poco de lo mucho que he vivido desde el momento que decidí estudiar para ser maestra.
Mi madre, se
dedicaba a la docencia, desde niña yo veía el empeño que ella ponía a cada cosa
que realizaba para sus alumnos, desde materiales, hasta preparar dulceros y
fiestas, jamás la escuche quejarse de su trabajo ni esperar con ansias las
vacaciones, por lo que crecí con esa imagen, cuando se llegó mi momento de
escoger carrera decidí que quería entrar en una escuela que fuera especializada
para formar docentes, así que revisamos las opciones que eran mejor para mí,
entre ellas estaba la Escuela Normal Oficial Dora Madero, ubicada en Parras de
la Fuente Coahuila, lugar que conocí en unas vacaciones con la familia de una
amiga, así que platicándolo con mi papás decidimos que era un buen lugar y
aunque estaba algo lejos, si eso era lo que yo quería, me apoyarían. Ahí empezó
mi aventura, un lugar que conocía muy poco y en el que no tenía a nadie en
quien apoyarme, realice mi examen de admisión, quedando en un buen lugar, tuve
que buscar casa de asistencia y bueno, conocer todo el lugar para saber a dónde
acudir cuando necesitara algo. Desde el primer semestre nos enviaban a observar
los diferentes contextos, en la zona urbana y rural, la idea era ver si
realmente era lo que deseábamos. Recuerdo mucho que en una ocasión un profesor
nos preguntó porque estábamos ahí y con tristeza les comento que solo los que
éramos foráneos dijimos que era por vocación, lo que realmente queríamos hacer
toda la vida, el resto estudiaba porque era lo único que había en esa pequeña
ciudad y no tenían la posibilidad de ir fuera, incluso cuando las practicas
eran muy lejos, pedían cambios con los que podían pagar esos viajes, ya que la
situación en algunos casos era difícil, en otras el acceso a los poblados
estaba complicado. Después y cada semestre nos mandaban a realizar prácticas en
las mismas zonas, atendiendo escuelas bidocentes, tridocentes, organización
completa, etc. Cuando culmine mi tercer semestre decidí salirme de la escuela,
ya que estaba esperando a mi hijo mayor, la escuela no otorgaba permisos por
esas situaciones y pues yo quería que mi hijo naciera en Estados Unidos, así
que perdí todo un año escolar, perfecto para mí porque pude atender 100% a mi
bebé y prepararlo para cuando volviera a la escuela. Llegado el momento volví a
la escuela, en donde mi vida se había vuelto un completo ajetreo, puesto que ya
hacia practicas más largas y en lugares más alejados. Siempre he sido muy
activa y me gusta luchar por lo que realmente quiero, así que nada me detenía,
ni la lejanía, ni el tener a mi bebé, en ocasiones lo llevaba conmigo y buscaba
quien me lo cuidara (estancias o guarderías) en otras viajaba a diario para
poder dejarlo en su guardería habitual. El último año, vivía en la escuela,
pues mi practica era de 8:00 a.m. hasta las 2:30 p.m. para después entrar a la
normal de 3:00p.m. a 8:00 p.m., mi hijo siempre conmigo, en algunos casos podía
llevarlo, en otras, pues se la pasaba en estancias, juntos terminamos la escuela,
pero ahora con la espera de su hermanita. El día de mi graduación yo lleve a mi
hijo vestido igual que yo, con toga y birrete, recuerdo con mucho sentimiento
que la maestra de ceremonias me pregunto con lágrimas en sus ojos por qué lo
llevaba así, con mucho orgullo le comenté que mi pequeño también se había
graduado conmigo, puesto que siempre iba conmigo a las comunidades, a algunas
clases, a los desfiles, eventos y demás, sin querer paso todo el proceso
conmigo.
Feliz mente regrese
a casa con mis padres, aquí a Cd. Juárez, en donde ya había realizado mi examen
de oposición teniendo resultados positivos, escogí la escuela en la que empecé
a laboral y el lugar en donde más fuerte me hice.
Mi trabajo docente comenzó en la escuela Primaria Juan de la Barrera, completamente desconocida, en un lugar donde aparentemente ya todo estaba en su lugar y yo llegaba a acoplarme, pero la realidad era otra, ese plantel era dirigido por una persona dominante, carente de empatía y solidaridad, cegada de poder, quien día a día hacía que no quisiera volver a la escuela, llenándome del trabajo que los demás compañeros no hacían y ella lo permitía. La verdad lo único bueno que encontré en esa escuela fue sin duda mis alumnos quienes día a día hacían que realmente valiera la pena todo lo que aguantaba, pues las palabras de agradecimiento y lo fuerte que se hacían, lo mucho que crecían para mí era gratificante. En esa escuela hice de todo, siempre he sido así, activa y muy creativa. De igual manera siempre trato de tener una buena relación tanto con mis compañeros como
con los padres de familia, siempre he creído que ¨los padres de familia son los que hacen fuerte al docente¨ así que, mi relación con ellos es buena, a cambio siempre he recibido participación, respeto, cooperación, asistencia, que a la vez ha hecho que nuestros grupos sobresalgan en las actividades. Así mismo enseño a mis alumnos a ser participativos y por qué no competitivos, aceptando derrotas y triunfos, esto los hace crecer y disfrutar lo que hacen, cuando ellos y los padres de familia ven que cuando las cosas se hacen bien hechas y el docente pone todo su esfuerzo y un poquito más para que todo salga lo mejor posible, se animan y continúan apoyando, no solo para que se reconozca al grupo, si no para ver esa alegría que nota en las caritas de los alumnos.
Bueno, algo muy importante que encontré en esta escuela aparte de todo lo antes mencionado, es a mi mejor amiga, quien se convirtió en mi paralela durante todos los años que pasamos juntas ahí, el claro ejemplo que si entre compañeros trabajamos en armonía y colaboración, las cosas siempre salen mejor, juntas realizamos tantos eventos, planeábamos actividades para trabajar con los dos grupos y rompíamos esa rivalidad que se generaba entre secciones, inclusive nos apoyábamos con esos foquitos rojos que a veces nos tocaban en las aulas y que extrañamente al intercambiárnoslos siempre los resultados eran positivos. Nos gustaba tanto lo que hacíamos juntas que hasta en
vacaciones preparábamos todo lo que adornaría y nos serviría como material para nuestros salones, la verdad juntas hacíamos un gran equipo.
Pues si el hostigamiento
y las faltas que nos pasaban en esa escuela hicieron que pidiéramos cambio, así
que me moví de escuela, ahora me encuentro en un lugar que por mucho es mejor.
Mi actual escuela se llama ¨Chihuahua¨, ubicada justo debajo del tan conocido cerro ¨La Biblia es la verdad, léela¨, en una zona denominada periferia, en la colonia Adolfo Lopez Mateos, calle Atizapán 4444, 200 alumnos, pequeña en terreno, solo tenemos 6 grupos, uno de cada grado, dos direcciones, una biblioteca y un comedor escolar. Un contexto difícil, puesto que la mayoría de la población trabaja en la zona obrera y la economía es baja, 50 de nuestros alumnos pertenecen a una casa hogar en donde sus familiares los dejan los domingos y los recogen los viernes, esto hace un poco más difícil la recaudación de recursos, ya que se tienen que pedir con mínimo dos semanas de anticipación para que los padres de familia se acomoden.
Nuestra escuelita está muy bien equipada ya que mi directora siempre gestiona cosas para que el trabajo docente sea más sencillo, estas gestiones también las hace con la sociedad de padres, pues ella cree que el docente debe tener recursos que le permitan brindar una buena educación, así que cada docente en su aula tiene una computadora, una impresora, material didáctico y dos cañones para uso de la escuela en general.
Mi forma de ser me
ha permitido tener una buena relación en todos los lugares a los que voy, con
colegas, padres de familia, colectivo, instituciones, que en su momento me han traído
cosas buenas, como el logro de un domo para mi escuela, pintura para todas las
aulas, el cambio del piso en la cancha escolar, entre otras cosas.
Mi forma de
trabajar siempre ha sido basada en valores, fomento el respeto entre colegas, padres
de familia y alumnos, considero que esto hace que todo fluya con armonía y sea
de la mejor manera.
El trabajo en el aula es algo que me encanta, mis clases siempre son muy dinámicas y a risas, yo busco ejemplos de su vida, cuelgo hasta el molcajete en mi salón, siempre y cada mes coloco el periódico mural, procurando que conozcan las fechas cívicas, mis alumnos suelen tenerme confianza y a veces nos ha tocado llorar juntos.
Por último, me gustaría compartirles que durante tres años participe como entrenadora de Bádminton, un deporte poco conocido en la sociedad, el cual permite que los alumnos trabajen valores y actitudes, destrezas y porque no, si se puede, ganar recompensas, como la satisfacción del reconocimiento, medallas y viajes pagados. El primer año en el que participamos uno de mis jugadores (el juego es individual) gano el torneo estatal dándonos el pase al torneo nacional, realizado en la ciudad de Guadalajara, en donde obtuvo el 8 lugar de entre los 32 jugadores a los que se enfrentó, las próximas dos ocasiones llegábamos al torneo estatal. Sinceramente esa es una experiencia super emocionante, llevar a los niños que jamás han salido de viaje en algunos casos a conocer otras ciudades, hoteles, parques, gente, en fin, algo fenomenal. Mi entusiasmo y dedicación me permitió certificarme como juez estatal y dar un siguiente paso. Actualmente estos deportes están suspendidos por la pandemia, pero espero en un fututo continuar con lo que me gusta.















Que bonito es saber que aun y con tus hijos lograste salir adelante y termina la carrera, eres una maestra que se esmera por cumplir y lograr sus retos y con los alumnos que es nuestro trabajo, felicidades por tan bonitas experiencias de vida y de trabajo...
ResponderBorrarGracias maestra por tan bonitas palabras!
BorrarAmiga eres una excelente maestra eres única, creativa y dedicada a lo que te gusta hacer, haces que los demás a tu alrededor queramos innovar y motivar de manera diferente a nuestros alumnos y padres de familia, gracias por seguir juntas en el camino y en las metas que tenemos en común, nunca dudes de lo buena que eres y lo que puedes llegar a ser. :)
ResponderBorrarAmigaaaaaa! te quiero tantisimoooooo! soy muy feliz y dichosa de tener en mi vida a una amiga como tu, que cree en mi, siempre me apoya y me aconseja, jamás me deja sola y camina con migo de la mano en tantas aventuras, comparte sus metas conmigo! Gracias de verdad por siempre tener las palabras correctas!
BorrarYa sabes tu lo ideas y yo lo pongo en practica.... quien mas adorna tan rápido cuando tu amiga dice, mira encontré esto para nuestras puertas! Te quiero..
No se ni que decirte Nallely creo que eras una mujer que debemos admirar la verdad es que yo siento que no puedo cuidarme a mi misma y tu poniendo el ejemplo de cuidar de alguien más y aparte superarte, me encanta haber coincidido contigo, ya te había dicho desde que te escuche en le primer clase dije esta maestra se ve que es bien chida (y no me retracto) y ahora entiendo por que, tenemos muchas cosas en común! me encanta lo que dices del ambiente laboral, es verdad yo también creo que el ser respetuoso con las personas que nos rodean hace la diferencia; en verdad espero que este sea el inicio de una larga trayectoria conociéndonos, pues siento que eres una de esas colegas que se tiene la confianza de pedir ayuda o simplemente desahogarnos.
ResponderBorrarAwwwww mr hiciste llorar Mel... Muchas gracias por tus bonitas palabras, te reitero mi amistad y apoyo, claro que cuando necesites algo, con toda la confianza del mundo, aqui estaré para ti....
BorrarEs digno de admirar todo ese esfuerzo y dedicación que has empeñado durante toda tu carrera, siempre dándole el lugar a tu familia y no se diga al trabajo que desempeñas como docente, ya que todo eso te ayuda a valorar cada logro de tus alumnos, es por eso que eres un claro ejemplo a seguir para todos ellos y para tus hermosos hijos, ya que tienen una gran mami que no se rinde ante cualquier adversidad.
ResponderBorrarSiempre que uno tiene grandes ejemplos, apoyo y amor de sus familias, puede lograr un sin fin de cosas... Gracias hermosa por tan bonitas palabras... Un abrazooo bella
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