Autobiografía de Alejandro. RM.
Mi nombre es Alejandro Ramirez, soy licenciado en educación secundaria con especialidad en historia, egresado de la Escuela Normal Superior de la laguna cursos regulares, ubicada en la Ciudad de Gómez Palacio Dgo.
El ingresar a estudiar para maestro fue en un principio para
no perder el año escolar y porque era la última opción de seguir mis estudios
universitarios, ya que no había sacado ficha para presentar exámenes en otra
universidad. Ya estando dentro de la Normal opté por estudiar en la asignatura
de historia, pues durante mi educación básica fue de las pocas materias que me
interesaban ya que tuve excelentes maestros en secundaria y preparatoria que le
imprimían a sus clases pación y se entregaban al 100% a mi parecer.
En la preparatoria algunos de mis compañeros y compañeras me
comentaban que yo era bueno enseñando, pues me entendían más a mi cuando les
explicaba que algunos de mis maestros, pero fue hasta que realicé mi primera
practica en tercer semestre, cuando me di cuenta que me gustaba ser maestro,
pues el estar tres días frente a un grupo me ayudo a entender que era un
trabajo único e irrepetible, donde todos los días había un reto que afrontar.
Ya como egresado de la normal superior, mi primera experiencia fue en un colegio, como maestro de preparatoria, donde impartía 4 materias y los grupos era de 18 alumnos. La dificultad que encontré fue la actitud de algunos jóvenes, pues mostraban arrogancia y prepotencia.
Al año siguiente decidí emigrar a Chihuahua en busca de trabajo. El primer paso fue presentar el examen de oposición, en el cual tuve un buen resultado, pero al principio solo me otorgaron un interinato en la comunidad serrana de Yerbitas municipio de Guadalupe y Calvo, donde aprendí a valorar aún más mi profesión, a vivir con poco y ser autosuficiente, ideármelas con los pocos recursos materiales con los que contaba y a entender las necesidades económicas, sociales y cognitivas de mis alumnos, reforcé mis valores, pero sobre todo entendí que primero soy un ser humano que maestro y que mis alumnos era personas con sentimientos.
Después de 5 meses me otorgaron mi plaza como maestro en San
Isidro en el valle de Juárez, apesare de que la comunidad tenía fama de tener problemas
de inseguridad y violencia, los alumnos mostraban otra cara, pues era
serviciales y respetuosos, Los principales problemas que se me presentaron fueron; la cantidad de alumnos
que tena por grupo, eran entre 30 y 35, para mi eran demasiados pues venia de
una escuela donde el grupo más numeroso era de 19 alumnos; y la materia
asignada, Formación Cívica y éticas, que no coincidía con mi perfil. De esta
escuela me lleve el compañerismo y la buena relación entre el personal.
Por cuestiones de reasignación llegue a la secundaria en la
que actualmente trabajo desde hace ya 6 años, más por obligación que de ganas, pero
desde un principio me hicieron sentir parte de ella e integrarme al ritmo de
trabajo, es donde he crecido más como profesor, pues mis compañeros con mayor
experiencia me han ayudado y aconsejado sobre el quehacer educativo.
El ser docente me ha permitido trabajar en un colegio
privado, en la zona serrana y en la ciudad, y entender las grandes desigualdades
sociales que existen en el país, pero también reflexionar, valorar y respetar
mi profesión. El estar frente a grupo y ayudar a los alumnos a obtener su
conocimiento y contribuir a desarrollar su personalidad es una satisfacción inexplicable,
que solamente los que somos docentes entendemos, ya que es una responsabilidad el
formar los ciudadanos del mañana, los cuales tendrán a su cargo las riendas del
país.
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